Sé que en muchas de las veces que he escrito en mi blog es en los momentos en que debería de estar trabajando, pero muchas veces el vivir dentro de mi trabajo me hace confundir los momentos de descanso y de labor, jajaja, pero son estos pequeños momentos de "inspiración" los que sacan buenos post, o al menos yo lo quiero creer asi jeje...
Pues en fin, hoy como siempre que he escrito aca, toy sentado frente a mi computador en la oficina, la nostalgia que es el sentimiento que desde que trabajo en esta compañía mas se apodera de mi nuevamente me trae hasta este rincon.
Siendo asi las cosas, mientras paso mis horas sentado en el computador, vienen los recuerdos de todo aquello que he dejado en mi lindo Guayaquil, que cierto es que cuando uno esta en su ciudad natal muchas veces incluso llegamos a aborrecerle, nos quejamos de la gente, del trafico, de la delicuencia, del clima, del alcalde, de los precios y como no de nuestros queridos vigilantes de la comisión de tránsito del Guayas, pero claro eso cuando los tienes allí en el día a día, pero... Que pasa cuando no???...
Estuve un mes en el Oriente, en una ciudad tan pequeña que tan solo con 3 días de recorrerla ya me sabía la ubicación de casi todos los "edificios" importantes (claro que no eran muchos), la comida era distinta que la que se acostumbra a comer en la costa, y no es que no me guste probar cosas distintas (es mas me fascina cuando pruebo un plato distinto, de otro país, de otra región, etc...), pero en particular donde yo estaba la comida si bien era distinta en realidad tambien era mala, bastaron 7 días para que matara por un arroz con menestra, patacones y una plancha de carne mas grande que el plato adicional en que la sirven con los bordes casi tocando en la mesa y con una especie de salsa de cebolla al costado (que aunque nunca me atrevo a comerla se ve tan bien adornando el plato), tal como lo sirven en la Portete, que delicia, o sus variantes como 2 chuletas descomunales o unas costillas bien grandes, pero alla comía guanta o el bendito "Pollo al jugo" que me tenía tan cansado que me hizo amar un almuerzo de arroz con huevo mis ultimos días en oriente, claro, como no iba a extrañar un buen encebollado, como aque que hacen en el pez azul alla por la alborada, cada vez que en guayaquil tenía una resaca era mi plato religiosamente obligatorio, pero alla, un remedo de encebollado en una esquina similar a los "agachaditos", donde lo único que era idéntico a comer en los agachaditos de Guayaquil era la incomodidad por la falta de asientos y comer con la tarrina en la mano, pero del sabor ni se diga.
Pero bueno eso por citar 2 ejemplos de lo que me hacía falta y no me gusto del oriente, sin embargo la gastronomía no era mi único problema por alla, tambien la falta de farras, y digo farras porque lo que es a tomar cervezas si salíamos, pero no es muy divertido para mi salir del trabajo a tomarme unas cervezas con los compañeros de trabajo a hablar de cosas del trabajo, sentados, tomando una cerveza tras otra, hasta lograr el "objetivo" de sentirnos embriagados e irnos a dormir, a momentos me quedaba pensativo y no decía nada, me preguntaban "que piensas", "nada" respondía yo, sin embargo en mi mente estaban los recuerdos de las super farras en discotecas, tomando, bailando, disfrutando de un buen ambiente, sin casi poder conversar porque el volumen de la música apenas si te deja escuchar lo que piensas y quieres decir y se mantiene retumbando en tus oidos hasta 10 minutos despues que has salido de la disco, claro "nada" decía yo, pero que falto de aquellas noches estaba.
Claro, me hacían falta mis amigos guayacos, con los cuales una pequeña salida a tomar "un par de cervezas" podía derivar en una borrachera astronómica con muchas pero muchas anécdotas que contar, el trabajo en Guayaquil, con la facilidad de pedir permisos por enfermedad y presentar falsos certificados médicos hechos por algún dr. amigo, escuchar las creativas escusas de los que llegaban tarde al trabajo, y las mias propias cuando se me pegaban las sabanas, en cambio aca, viviendo en el trabajo, esas cosas ni pensarlas.
Y alli estaba el clima, un calor tan húmedo pero tan húmedo que te placía pasar solo en el aire acondicionado y no salir de la oficina, luego la lluvia, todos los días, llovía de día y de noche, pero la lluvia en si no me molestaba, los horrendos truenos que reventaban en la noche y no me dejaban dormir, eso si me molestaba, y hasta me asustaba un poco jeje..., pensaba entonces en las tardes soleadas de mi ciudad y que solo llovia por seis meses y eso poco en comparación con las lluvias de oriente, pero asi los días y las noches pasaban en oriente.
Un buen día me informaron que me iban a dar mis vacaciones, me enviaron por e-mail un pasaje de avión, el cual cuando lo ví fue la alegría mas grande que pude tener en un mes, regresaba a mi ciudad, regresaba a ese trafico del medio día y delas 5 p.m., a ver a los vigilantes solicitar tan sutilmente sus coimas, al calor característico de mi ciudad, a las farras infinitas que combinan un día con otro, pero sobre todo a ver a mi familia, a mis amigos y en especial a mi amada.
Casi 15 días después del relax, una llamada, ahora tu lugar de trabajo es Playas, para el proyecto Cuenca Progreso, a solo una hora de tu casa, mi tranquilidad se rompió de nuevo y salí hacia la nueva aventura...
2 comentarios:
en realidad no sabemos cuan maravillosa es nuestra ciudad.. solo cuando estamos lejos de ellas caemos en cuenta...
Pura verdad jejeje... I love my guayaquil
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